Un recorrido guiado a través de los sonidos de América Latina, sus instrumentos y sus intérpretes. Por Edgardo Civallero.

sábado, 30 de mayo de 2015

Succha en las tierras del norte

Succha en las tierras del norte

El clarín de Cajamarca


 

Entre las más de 1400 acuarelas incluidas por el Obispo de Trujillo, Baltasar Jaime Martínez Compañón, en el Códice que hoy lleva su nombre (1782-1785), se encuentra una escena de siega que pintó durante una visita a Cajamarca, al norte de Perú. Esa ilustración es una de las evidencias documentales más tempranas del uso del clarín cajamarquino.

El clarín (también llamado kepa en ocasiones) es una trompeta natural compuesta que, por lo general, alcanza los 3,50 mts. de longitud, aunque existen ejemplares de mayor tamaño (las llamadas "roncadoras") que llegan a los 5 mts. Actualmente se lo emplea en localidades como Pampa de Cajamarca, Baños del Inca, Chetilla y Porcón (provincia y departamento de Cajamarca).

Generalmente, cada clarinero es quien escoge los materiales y elabora su propio instrumento, respetando una determinada mística y estableciendo una relación especial con su clarín. El cuerpo se elabora a partir de una pieza entera de caña de Castilla (carrizo, suqcha o succha, Arundo donax) de 3 mts. de largo y unos 3 cms. de diámetro. Se prefieren los ejemplares crecidos en áreas de clima templado y en zonas en donde el agua no se encharque, pues allí la fibra de la planta es más compacta; la caña se corta en una época determinada del año para que dure más y no se raje, y se la almacena hasta que está completamente seca.

El proceso de construcción suele ser largo y requerir de mucha paciencia. En primer lugar, la caña se perfora con un largo hierro, eliminando cuidadosamente los nudos o tabiques interiores. Después se la pule, tanto interna como externamente, con ramas de zarzamora, y se aseguran ambos extremos con hilo de algodón encerado.

Este cuerpo principal puede reforzarse con tripas o nervios de res, o bien con cuerda de fibra de pitera (Agave americana).

En el extremo proximal del tubo, el más estrecho, se coloca la mama boquilla, una pieza de 10 cms. de longitud elaborada a partir de la misma caña, hueca y reforzada con cordel. A continuación se inserta la boquilla, de unos 12 cms. de largo, a la que se ha practicado una abertura lateral de forma ovalada y unos 2,5 cms. de largo a 1 cm. del nudo que tapona uno de sus extremos. Por cuestiones de tamaño y sonido, las "roncadoras" suelen tener una boquilla de una sola pieza.

En el otro extremo de la caña, el más ancho, se coloca el pabellón o bocina, hecho de calabaza, porongo o mate (Lagenaria siceraria), de unos 15 cms de longitud y distintas anchuras. Existen asimismo pabellones hechos de lata.

El aerófono posee embocadura lateral, y se toca alzado en diagonal, elevándolo con la mano derecha y haciendo cierto contrapeso con la izquierda, que se ubica a la altura de la boquilla para asegurar su posición junto a la boca. Los clarineros suelen "emborrachar" la caña rociando su interior con chicha o cañazo antes de tocar, y hay algunos que se frotan un poco de ají rocoto en los labios para que se les hinchen y así el clarín "suene mejor".

El resultado de la interpretación de esta trompeta cajamarquina cambia de lugar en lugar: el sonido es más grave, lúgubre o melancólico en tierras de Chetilla, mientras que en Porcón y Pampa de Cajamarca es más agudo, brillante y alegre.

Se usa es fiestas comunitarias, faenas agrícolas y ceremonias religiosas, y siempre va acompañado por la caja (un tamboril de doble parche, colgado de la muñeca izquierda y percutido con la mano derecha) y por la flauta de tres agujeros (digitada con la mano izquierda), ambas interpretadas por una única persona. La caja es la que da el ritmo (los campesinos dicen que clarín y caja "dialogan"), y a él se unen el sonido de la flauta y el del canto de las mujeres. Durante las mingas suele marcar las distintas secciones (el alabado o anuncio, la llamada, el trabajo y la despedida) y marcar el ritmo de las distintas tareas.

El Instituto Nacional de Cultura (INC) del Perú declaró al clarín Patrimonio Cultural de la Nación el 12 de junio de 2008.

 

Referencias

Bolaños, César; Roel Pineda, Josafat; García, Fernando; Salazar, Alida (1978). Mapa de los instrumentos musicales de uso popular en el Perú. Lima: Instituto Nacional de Cultura, Oficina de Música y Danza.

Kuss, Malena (2004). Music in Latin America and the Caribbean. Vol. 1. Performing beliefs: Indigenous peoples of South America, Central America and Mexico. Austin: University of Texas Press.

Olsen, Dale A.; Sheehy, Daniel E. (2007). The Garland Handbook of Latin American Music. [Oxford]: Taylor & Francis.

Ravines, Rodolfo (2009). Instrumentos musicales de Cajamarca. Pallay, 9.

Zamora Castro, Julio César (2011). El clarín de Cajamarca. [En línea].

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Clarín de Cajamarca. Foto: D.R.

Información tomada del libro digital "Las largas trompetas de los Andes", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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