Un recorrido guiado a través de los sonidos de América Latina, sus instrumentos y sus intérpretes. Por Edgardo Civallero.

lunes, 1 de junio de 2015

Arcos que cantan

Arcos que cantan

Una introducción a los arcos musicales


 

Un arco musical es un cordófono elaborado a partir de una vara flexible de madera de longitud variable (entre 30 cms. y 3 mts.), de sección igualmente variable (circular, elíptica, rectangular), y curvada por la tensión de una cuerda (o varias) atada a sus extremos. En determinados casos, la pieza de madera se sustituye por un segmento de caña o incluso por una costilla vacuna o equina u otro elemento sólido naturalmente curvo. La cuerda puede ser del mismo material que el porta-cuerdas, es decir, finas fibras separadas del propio cuerpo del arco mediante un taco de madera colocado en cada extremo (arcos idiocordes), o bien de un material distinto, desde cabello humano o crin animal hasta tendón, alambre, nylon o varias clases de fibras vegetales (arcos heterocordes). En ocasiones, la cuerda puede estar dividida en dos secciones (de longitudes iguales o diferentes) por un puente de madera o caña o, más comúnmente, por un lazo de hilo.

Debido a que, de por sí, el sonido producido por este instrumento es muy débil, algunos modelos cuentan con un elemento resonador/amplificador asociado a él. En el caso de tenerlo, este debe ser independiente del arco o, al menos, debe poder separarse de él sin destruir el sistema de producción de sonido (es decir, sin destensar la cuerda). Ejemplos típicos de arcos con resonador/amplificador totalmente independiente (el sistema más sencillo y, por ende, el más popular) son los "arcos de boca", que usan la cavidad bucal del intérprete como caja de resonancia, o los que emplean cualquier elemento hueco a mano, incluyendo una cavidad (natural o artificial) en el suelo, latas y otros recipientes, cajas, etc. En cuanto a los arcos con resonadores/amplificadores asociados a ellos, destacan los provistos de un resonador de calabaza (o lata), cuya ubicación varía de unos instrumentos a otros, al igual que lo hacen los medios de sujeción, y las formas y dimensiones de las "bocas" o aberturas.

El método de interpretación varía de unos modelos a otros. Los arcos de boca suelen sostenerse con la mano izquierda y apoyarse contra los dientes mientras se mantiene la boca entreabierta, al tiempo que con la derecha puede pellizcarse la cuerda con el dedo o con la ayuda de un plectro; percutirse con una varilla; frotarse con una varilla (generalmente humedecida con saliva); o frotarse con un arco secundario, de características similares o diferentes al principal, ensalivado o enresinado. En ocasiones la mano izquierda, además de sujetar el instrumento, puede manejar una varilla de madera u otro elemento que permita tocar la cuerda y variar la altura del sonido producido, u obtener varios armónicos al rozar levemente la cuerda con las uñas.

En el caso de arcos musicales provistos de resonador asociado, el intérprete puede agarrar y sostener el instrumento de diferentes maneras. La mano derecha ejerce las mismas funciones que en la categoría anterior; sin embargo, la izquierda tiene más opciones para modificar la altura del sonido debido al mayor tamaño y a la mayor complejidad estructural de estos instrumentos. Asimismo, suele jugarse con otros recursos sonoros, como son la ubicación del resonador, la posibilidad de tapar o destapar su abertura, etc.

A pesar de tratarse de un instrumento simple, morfológicamente hablando, las combinaciones de los factores arriba mencionados pueden ser tantas que el espectro de arcos musicales construidos y ejecutados en el mundo es de una diversidad asombrosa. Entre los ejemplos más famosos se cuentan el villu, onavillu o villukottu de los Kerala, el pinaka y el tuila (India); el ugubhu y el umakhweyana de los Zulú, el ligubhu de los Swazi, el uhadi y el umrhubhe de los Xhosa, el setolotolo de los Sotho, el mbela de los Ngbaka, el kalumbu de los Tonga, el ekitulenge de los Konjo, el adungu y el egoboli de Uganda, y el nenjenje de los Meje (África); el jejolava de Madagascar; y el belembautuyan de los Chamorro (islas Marianas).

En América se encuentran el ma'wo, mawo o mawuwi de los Yokut, Maidu, Tlingit, Pomo, Miwok y Yurok (costa oeste norteamericana); el mouthbow o picking bow de los Montes Apalaches (Estados Unidos); el chapareke de los Rarámuri o Tarahumara y el arco de los Nayeeri o Cora, los Wixárika o Huichol y los Tepehuan (México); el lungku de los Miskito (Honduras); el maringouin, tambou o calorine de Haití; y el burumbumba (también sambi, pandiguro y gorokikamo) del rito afro palo monte de Cuba. En América Latina, por su parte, las variedades son abundantes, y serán tratadas, en detalle, en los futuros artículos.

 

Referencias

Balfour, Henry (1899). The natural history of the musical bow: A Chapter in the Developmental History of Stringed Instruments of Music. Oxford: Clarendon Press.

Mason, Otis T. (1897). Geographical distribution of the musical bow. The American Anthropologist, 10, pp. 377-380.

Sadie, Stanley; Tyrrell, John (eds.) (2001). The New Grove Dictionary of Music and Musicians. Nueva York: Grove.

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Arco musical africano. Foto: Europeana.

Información tomada del libro digital "Los arcos musicales de América del Sur", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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