Un recorrido guiado a través de los sonidos de América Latina, sus instrumentos y sus intérpretes. Por Edgardo Civallero.

miércoles, 3 de junio de 2015

Del talirai al carángano

Del talirai al carángano

Arcos musicales en Venezuela y Colombia


 

En Venezuela y Colombia, los arcos musicales pueden encontrarse tanto entre los pueblos indígenas como entre la población de ascendencia africana.

Dentro de los instrumentos indígenas cabe destacar el arco de los Wenaiwika o Piapoco, que habitan en las riberas del Orinoco (estado Amazonas, Venezuela) y en los departamentos de Meta y Vichada (Colombia). Denominado tauüntaü, se trata de una vara de madera de alrededor de un metro de largo, con dos puentes en cada extremo y una única cuerda de nylon; en la mayoría de los casos, su estructura se acerca más a la de un "palo musical" que a la de un verdadero "arco". Puede ser ejecutado por hombres y mujeres indistintamente, y simboliza la melancolía y la tristeza.

Los Yukpa de la Sierra/Serranía del Perijá (estado Zulia y departamentos de Norte de Santander, Cesar y La Guajira), citados en fuentes antiguas, junto a otros grupos indígenas, como "motilones", habrían empleado un arco de boca de cuerda frotada, y en la actualidad continúan usando un arco con resonador de calabaza: el turumpse. De sonido grave, se usa para marcar los pasos de baile durante las fiestas. El instrumento está formado por una vara de madera curvada que atraviesa el resonador (de calabaza Lagenaria siceraria), y una cuerda de fibra de japada o agave (Agave americana) encerada con mapicha, cera de abeja silvestre ennegrecida y endurecida con ceniza. Con una varilla de la misma madera que el arco se frota la cuerda; el débil sonido producido por la vibración es recogido y amplificado por un agujero hecho en la calabaza, justo debajo de la cuerda.

En la Serranía del Perijá, en las fuentes del río Catatumbo (departamento de Norte de Santander), también habitan los Maraká, íntimamente relacionados con los Yukpa; ejecutan arcos de boca llamados sokske. Por su parte, se señala la presencia de estos cordófonos entre los Hitnü o Macaguane (departamento de Arauca), que los denominarían beloil.

Uno de los arcos musicales indígenas más conocidos de la mitad septentrional de América del Sur es el talirai, taliray o taliraai de los Wayúu de la península de La Guajira (departamento de La Guajira y estado Zulia). También llamado trompa, es un arco de boca compuesto por una vara de mezquite o cují (Prosopis juliflora) de alrededor de 25 cms. de largo, y una cuerda de crin de caballo, cerda, cabello o fibra vegetal que puede hacerse sonar pellizcándola con los dedos o frotándola con una varilla ensalivada. El instrumento forma parte de las ceremonias y los rituales de la rica vida social tradicional Wayúu, aunque en la actualidad su uso ha disminuido sensiblemente.

Entre los arcos musicales de las comunidades afro-descendientes de Colombia y Venezuela se cuentan el carángano y la marimba de boca. El carángano es un arco idiocorde (o, en muchas ocasiones, un "palo musical") que en Venezuela solo sobrevive en las localidades de Tacarigua de la Laguna, Curiepe y Panaquire (región de Barlovento, estado Miranda); mientras que en Colombia tiene una distribución más amplia, y se lo encuentra tanto en puntos de la costa del Caribe (especialmente en San Basilio de Palenque, departamento de Bolívar) como en la del Pacífico. En esta última región, está presente en el departamento del Chocó (en donde se lo conoce como carángano de bolillo) y en el del Cauca (en donde se lo suele llamar currengue). Se trata de una vara (generalmente la nervadura de una hoja verde de cocotero, pero también un segmento de caña guadua, Guadua sp.) de la que se extrae cuidadosamente (pero sin arrancarla por completo) una cuerda de fibra, la cual se mantiene separada de la vara mediante dos taquitos de madera colocados en cada extremo. Este instrumento se coloca sobre una batea invertida u otro recipiente similar, que sirva de caja de resonancia. En un extremo del arco se ubica uno de los intérpretes, que irá desplazando una totuma (calabacita) o una vejiga seca llena de maíz sobre la cuerda; en el otro extremo, el otro intérprete percute la cuerda con dos baquetas.

En Venezuela, la marimba de boca se utilizaba hasta tiempos recientes en la localidad de El Guapo (estado Miranda). Consistía en una vara y una cuerda de nylon (o, en el pasado, de tripa de mico león, Potos flavus) entre las que se introducía una cuña en cada extremo, y que empleaba la boca como caja de resonancia. En Colombia, por su parte, debió ser muy popular en todo el Caribe (incluyendo Palenque y las Islas Corales del Rosario, departamento de Bolívar), pero en la actualidad se la ve cada vez menos. Llamada marimba de napa, timbirimba, arco de boca o, en criollo palenquero, marímba ri bóka, podía alcanzar grandes proporciones. Se fabricaba con una gruesa rama de guayabo (Psidium guajava) o negrillo (Trichilia sp.) curvada gracias a una cuerda de napa (tira plana extraída de la nervadura central de una hoja de palma real, Roystonea regia), y el intérprete se servía de la cavidad bucal como caja de resonancia. Para su interpretación había que apoyarla sobre las piernas y utilizar dos varas, una (de la nervadura de una hoja de palma amarga, Sabal mauritiiformis) para marcar las notas y otra para percutir la cuerda. En el departamento de Córdoba se la acompañaba con uno o dos tambores, y se la usaba para interpretar música para escuchar, en lugar de la más habitual "música para bailar".

En los llanos orientales colombianos solía emplearse la cirrampla, un arco de boca pellizcado con los dedos, que actualmente se encuentra prácticamente desaparecido.

 

Referencias

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Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Juan Bertel (Pampei) en las Islas del Rosario. Foto: Sonidosenraizados.com.

Información tomada del libro digital "Los arcos musicales de América del Sur", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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