Un recorrido guiado a través de los sonidos de América Latina, sus instrumentos y sus intérpretes. Por Edgardo Civallero.

viernes, 5 de junio de 2015

Zumbidos de la Amazonia, los Andes y la Costa

Zumbidos de la Amazonia, los Andes y la Costa

Los arcos musicales de Perú


 

En Perú, los arcos musicales se interpretan sobre todo en el área de selva que se extiende al oriente del país. Fuera de este espacio existen ejemplos puntuales en algunos puntos de la costa del Pacífico y en la Sierra andina.

Los Achuar o Achual y los Shiwiar (departamento de Loreto), vinculados con los Shuar ecuatorianos, emplean el tsáyantar, un arco de boca elaborado con distintos tipos de caña o de madera (p.e. de uvilla, Pourouma cecropiifolia), provisto de una cuerda de nylon, tripa o fibra vegetal (p.e. de chambira, Astrocaryum chambira). Es un instrumento usado sobre todo por los chamanes.

Por su parte, los Awajún o Aguaruna (departamentos de Amazonas, San Martín y Loreto) cuentan con el tumag, tuman, tumág o tumágku, un arco musical hecho de una pieza de madera flexible (p.e. de palmera o de sentuch, Shefflera sp.), con una cuerda de fibra de chambira o, en tiempos más recientes, de nylon. La cuerda se pulsa con el dedo. Se lo utiliza para tocar los ánen, fórmulas mágicas cantadas o recitadas que componen un repertorio solo conocido por los adultos; es por ello que se dice que el tumag no es un instrumento para niños o jóvenes.

Los Arabela (departamento de Loreto) refieren que el teeja era "un arco usado por los antiguos"; al parecer, en la actualidad ha perdido protagonismo.

Los Yora o Amahuaca (departamento de Ucayali) interpretan el yoiri, yóeri, yohiri, yóhirí o chíyun, un arco de boca generalmente fabricado con una vara de palmera (p.e. de pijuayo, Bactris gasipaes) u otra pieza de madera flexible, y cuya cuerda es frotada con una varilla hecha del nervio central de una hoja de palma. Aparece durante la ceremonia de la ayahuasca, para convocar a los espíritus auxiliares. En el mismo departamento de Ucayali, los Culina o Madija tocan el jijiti, un arco de boca hecho de madera (de palmera toniro o aguaje, palmera ssiquiriba o árbol sacorona) con una cuerda de fibra vegetal (de planta soquero o bejuco tamshi) y frotado con un palillo de palmera pona (Socratea sp.) o huicungo (Astrocaryum murumuru) humedecido con saliva. Los cercanos Sharanahua usarían el catiruhuu o katiruhuu, término derivado de cati, "arco".

Los Asháninka (departamentos de Apurímac, Junín y Cusco, y áreas vecinas) cuentan con un arco musical tradicional, cuyo nombre varía de acuerdo a la fuente que lo describe. Las denominaciones más difundidas son itsoncamitire y piompirintzi; la segunda correspondería a los grupos Asháninka antiguamente conocidos como "Campa del pajonal", y probablemente sea una variante del término piamperintsi, que podría traducirse como "hacer sonar el arco". Se trataría, en todos los casos, de un arco de boca hecho a partir del nervio central de una hoja de palmera, de entre 20 y 25 cms., con una cuerda de bejuco o de alguna bromeliácea (incluyendo la piña) que es frotada con una varita ensalivada o, entre los Nomatsiguenga, enresinada.

Por su parte, los Shipibo-Conibo (departamentos de Loreto y Ucayali, y áreas vecinas) usaron el jonoronati, también llamado unoronati o junoranti, un arco de boca cuya cuerda era frotada con una varilla. Se lo solía utilizar durante la ceremonia de obtención de los quené, tradicionales motivos geométricos: los espíritus cantaban los diseños a los chamanes, ebrios de ayahuasca; estos aprendían tales cantos imitándolos con silbidos o con el arco musical. Cuando los espíritus se marchaban, los chamanes (o las mujeres) traducían el sonido en imágenes. El jonoronati ya no se usa. A pesar de las distancias, los Ese'ejja (departamento de Madre de Dios) interpretarían un arco de nombre parecido, el hónoroate. Los Cashibo-Cacataibo (departamento de Ucayali y Huánuco), de la misma familia lingüística que los Shipibo (Pano), ejecutarían el kandiroé (de canti, "arco").

Además la literatura menciona el wánamigi de los Nocamán, el tiurumba de los Cocama, el trumpa de los Pánobo, el kanutitshunaniköga de los Omagua, el ori u oxri de los Ticuna, el tin de los Záparo y el tomangu de los Maka. Otro tanto sucede con el josokopi o yosokopi de los Piro y con otros dos instrumentos: la otta o cítara idiocorde de caña (con cuatro cuerdas levantadas del propio tubo) entre grupos de la familia lingüística Pano del área de Iquitos, y un instrumento similar llamado titiri entre los Culina. Por otro lado, el kambaua, kabana (entre los Shapra) o aravirta (entre los Candoshi) ha sido descrito como un "arco musical Candoshi-Shapra" cuando, en realidad, es un pequeño violín de dos cuerdas con una caja de resonancia tallada de una sola pieza y un mástil; según algunos autores, se sujeta en la boca y se toca con un arco.

En los Andes (departamentos de Huánuco, Apurímac y Ayacucho) se interpreta la cauca, kauka, caucato, tautinko o trompaiboca: una varilla de sunchu (Viguiera mandonii) con cuerda de cabuya (Furcraea andina), tripa o cerda que se puntea con el pulgar.

Finalmente, de acuerdo a algunas fuentes, en la costa peruana (departamento de Lima) se tocaba la viola guinea o rucumbo. Era este un arco con cuerda(s) de tripa de gato y una caja de resonancia de calabaza, que se percutía con un palillo y que algunos autores vinculan con cordófonos de los antiguos Lunda, Shinje y Mbangala de Angola. Junto a otros instrumentos de percusión y algunas flautas, acompañaba la danza conocida como "son de los diablos", un baile afroperuano con el cual los bailarines, disfrazados de demonios, celebraban el Corpus Christi y los carnavales. La danza (y el uso del rucumbo) se desvaneció a mediados del siglo XX, aunque se está intentando recuperar a partir de la documentación existente. En la costa norte existiría un instrumento parecido, llamado cuca-arpa o arpa cuca.

 

Referencias

Caccuyama, María (s.f.). Canciones típicas tocadas en arco musical. En Caccuyama, M. et al. Texto explicativo de grabaciones en cinta magnetofónica. Yarinacocha: Instituto Lingüístico de Verano.

Chávez, Margarethe et al. (2008). Instrumentos musicales tradicionales de varios grupos de la selva peruana. Lima: Instituto Lingüístico de Verano.

Dole, Gertrude E. (1998). Amahuaca. En Santos, F.; Barclay, F. (eds.). Guía etnográfica de la Alta Amazonía. Vol. III. Quito: Ed. Abya-Yala.

Gebhart-Sayer, Angelika (1986). Una terapia estética. Los diseños visionarios del ayahuasca entre los shipibo-conibo. América Indígena, 46 (1), pp. 189-218.

Frungillo, Mário D. (2003). Dicionário de percussão. São Paulo: UNESP.

Illius, Bruno (1991-1992). La gran boa. Arte y cosmología de los Shipibo-Conibo. Bulletin de la Société Suisse des Américanistes, 55-56, pp. 23-35.

ILV [Instituto Lingüístico de Verano] (1993). Awajunti takatai aidau pachisa augmatbau – Relatos sobre las cosas utilizadas en la cultura Aguaruna. Yanacocha: Instituto Lingüístico de Verano.

Izikowitz, Karl Gustav (1934/1970). Musical and other sound instruments of the South American Indians. A comparative ethnographical study. Gotemburgo: S.R. Publishers.

PIB [Povos Indígenas do Brasil] (s.f.). Kulina. Música e cotidiano. [En línea].

Varese, Stefano (2004). Salt of the mountain: Campa Ashaninka history and resistance in the Peruvian jungle. Norman: University of Oklahoma Press.

Vásquez, Chalena (2007). Historia de la música en el Perú. Lima: Ministerio de Educación.

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Arco musical Asháninka. Foto: Varese (2004).

Información tomada del libro digital "Los arcos musicales de América del Sur", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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