Un recorrido guiado a través de los sonidos de América Latina, sus instrumentos y sus intérpretes. Por Edgardo Civallero.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Instrumentos musicales del río Guaporé

Instrumentos musicales del río Guaporé

Parte 03. Idiófonos


 

Idiófonos de impacto

Los Moré y los Itoreauhip empleaban la espata (la bráctea amplia que cubre la inflorescencia) verde de una palmera como un instrumento de percusión denominado munupúk. Se cortaba justo por encima de su nacimiento, de modo que la flor pudiera quitarse fácilmente. De esta forma quedaba un cuerpo hueco, rígido y abierto por un lado (koromó), que se golpeaba con una varilla (atain) hecha con el propio tallo de la inflorescencia o con cualquier otra pieza de madera ligera. Los tonos que se generaban eran apagados y habrían acompañado una danza festiva.

Esos mismos pueblos utilizaban una varilla de caña o de madera con distintos adornos de plumas (opcionales) en un extremo y una punta de madera similar a la de una flecha en el otro, que atravesaba un pericarpio vacío de Bertholetia excelsa o nuez de Brasil, o una calabaza del género Lagenaria. Estos frutos, decorados externamente con motivos geométricos pintados con urucú (Bixa orellana) o genipapo (Genipa americana), estaban desprovistos de semillas o cualquier otro elemento interno, y actuaban como resonadores. Con un movimiento brusco de la mano se los impulsaba hacia arriba, y al caer deslizándose por la varilla golpeaban contra la punta de madera y producían un sonido similar a un "clap".

Para reforzar su sonido, los resonadores podían tener una incisión lateral, generalmente en forma de medialuna; en el caso de Lagenaria, la abertura podía ser grande, circular, y estar cubierta por un pedazo de la misma calabaza, que se sujetaba con distintas ataduras. El instrumento servía para acentuar las sílabas del canto que acompañaba una danza realizada por hombres, sobre todo jóvenes.

 

Sonajas atadas

Los Moré y los Itoreauhip contaban con sonajeros de juguete para niños, hechos con una serie de calabacitas pequeñas amarradas entre sí. Los denominaban tschikít, un término genérico para las sonajas. También estaban presentes entre los Abitana, que los llamaban täkíra.

Los sonajeros usados como cinturones, brazaletes o tobilleras eran comunes entre todos los pueblos del área del Guaporé. Los Guaratägaja tenían un cinturón, el kãnkãn, del cual colgaban semillas de Thevetia amazonica. Al parecer, solían llevarlo sobre todo los hombres al bailar. Tanto los Guaratägaja como sus vecinos Mampiapä utilizaban numerosos brazaletes con huesos de fruta, conchas y dientes, pero se trataba de adornos, y no de idiófonos.

Instrumentos similares se encontraban entre los Pauserna y los Tuparí.

 

Sonajeros vasculares de calabaza

Entre los Moré y los Itoreauhip existían al menos cuatro tipos de sonajeros de calabaza, todos ellos denominados tschikít:

a. Sonajeros hechos con una pequeña calabacita seca, con forma de pera, que no había sido abierta, y en cuyo interior resonaban las propias semillas. Se trataba, sobre todo, de un juguete infantil.

b. Sonajeros elaborados con una calabaza con la punta mirando hacia abajo, en la cual se insertaba una varilla de madera ligera que atravesaba totalmente el fruto. Los puntos de contacto entre ambas piezas se reforzaban con cera de abeja, tela de corteza o hilo de algodón, con el fin de evitar cualquier tipo de deslizamiento. Las semillas se conservaban en el interior, y eran las que producían el sonido por entrechoque. Las varillas se adornaban con plumas, y las calabazas se pintaban con urucú o genipapo.

c. Sonajeros similares a los anteriores, con cuerpos de calabaza Lagenaria o de totuma (fruto seco de Crescentia cujete) atados a la varilla que los atravesaba con tiras de tela de corteza. Conservaban las semillas en el interior, y se los decoraba con unos diseños muy particulares. La varilla raramente se adornaba con plumas.

d. Sonajeros con una estructura parecida a los del punto (b), pero con una amplia abertura circular en la pared. Dicho orificio se cubría con un pedazo de calabaza más grande, golpeado el cual se obtenía un sonido mayor que al golpear sobre la propia pared. Las semillas se mantenían en el interior.

Como queda recogido, algunos de estos sonajeros se utilizaban para acompañar rítmicamente la danza, mientras que otros servían como juguetes infantiles. Ninguno de ellos tenía connotaciones religiosas o ceremoniales. Sí las tenían, en cambio, los de otros pueblos de la zona, como los Makurap. Entre estos los sonajeros eran conocidos como ngarãn, y aparecían únicamente en las manos de los chamanes. Se elaboraban con un fruto de Crescentia al que se agregaba un mango, y en cuyo interior, además de sus propias semillas, se introducía una piedra verde, considerada "mágica". El uso chamánico también se daba entre los Aruá (ziá), los Jabutí (úraka) y los Arikapú (uratãn, murutãn).

Los Kumaná, como los Moré, los llamaban tschikít. Entre ellos los sonajeros eran empleados por las mujeres para acompañar una danza, durante la cual también se entonaban cantos y se hacía sonar una trompeta. Los adornos de plumas eran tan abundantes que la calabaza desaparecía bajo ellos. Algo similar ocurría con los sonajeros de los Abitana, que los denominaban täkíra: el pequeño cuerpo de Lagenaria quedaba totalmente oculto bajo tres capas de plumas, que también aparecían en la base del mango.

 

Sonajeros vasculares de bambú

Los Kumaná y los Abitana tenían una sonaja, la narán, que consistía en una pieza de bambú rellena con pedacitos de una resina especial de color amarillento, y cuyos extremos se sellaban con cera. A diferencia de las sonajas de calabaza reseñadas en el apartado anterior, que, salvo las ngarãn de los Makurap, solían acompañar el baile o bien usarse como juguetes infantiles, las de bambú eran instrumentos ceremoniales, chamánicos, al parecer debido a la resina que contenían, y se guardaban en canastas, envueltas en tela de corteza.

Algunos pueblos indígenas manejaban este tipo de idiófonos tubulares como "palos de lluvia", haciendo girar el tubo para que los elementos contenidos en su interior produjeran el sonido al ir cayendo. Sin embargo, tanto los Kumaná como los Abitana utilizaban sus sonajas sacudiéndolas.

 

Idiófonos de fricción

Los Moré y los Itoreauhip empleaban un curioso instrumento elaborado con una calabaza del género Lagenaria, en la que se realizaba una abertura lateral en forma de medialuna. En su parte cóncava se le aplicaba una porción de resina, que al humedecerse con saliva y ser frotada con el antebrazo izquierdo producía un sonido chillón.

Eran utilizados para acompañar la danza, y guardan claras relaciones con idiófonos similares de las tierras bajas sudamericanas, aún hoy elaborados con un caparazón de tortuga al que se le agrega un trozo de resina.

 

Referencias

Snethlage, Emil H. (1939). Musikinstrumente der Indianer des Guaporégebietes. Berlín: Fundación Bäßler.

Schlothauer, Andreas (2011). Das Guapore-Projekt. [En línea].

Van den Voort, Hein (s.f.). Coleção Emil Heinrich Snethlage: Introdução. Biblioteca Digital Curt Nimuendajú. [En línea].

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Sonaja de dientes animales de los Abitana. Foto: http://www.kringla.nu/.

Información tomada del libro digital "Instrumentos musicales del río Guaporé", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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jueves, 19 de noviembre de 2015

Instrumentos musicales del río Guaporé

Instrumentos musicales del río Guaporé

Parte 02. Los pueblos


 

De las sociedades indígenas que visitó Snethlage, solo los Chiquitano o Chiquito (Besiro) superan hoy los 600 individuos. El alemán dejó escrito en sus notas –publicadas tras su muerte– que este pueblo estaba fuertemente aculturado debido a la evangelización de los misioneros jesuitas. Los Chiquitano viven en los departamentos de Santa Cruz y Beni, en el este de Bolivia, y en un puñado de municipios brasileños colindantes. Mantienen algunas de sus tradiciones, y el uso de su lengua, que cuenta con unos 20.000 hablantes.

El pueblo Moré o Iténez (Moregena) pertenece a la familia lingüística chapacura. A comienzos del siglo XX ocupaba una extensa zona entre los ríos Guaporé y Mamoré, y Snethlage estimó su número entre 3000 y 5000. Hoy en día quedan 120, en la comunidad de Monte Azul (municipio de Puerto Siles, provincia de Mamoré, departamento de Beni, Bolivia). Los Itoreauhip parecen haber sido un subgrupo de los Moré (o un grupo independiente, pero estrechamente relacionado) que habitaba entre los ríos Guaporé y Azul.

Los Jabutí o Jabotí (Djeoromitxí) siguen viviendo en la cuenca de los ríos Branco y Guaporé, en el sur del estado de Rondônia (Brasil); en estos momentos son unos 200. Pertenecen a la familia lingüística jabutí, al igual que sus vecinos Arikapú, cuya población actual es similar. En la misma zona se establecieron los Makurap, los Wajurú o Wayoro (Ajuru), los Aruá o Arúa y los Tuparí, todos pertenecientes a la familia tupí. Los primeros (unos 400) son muy conocidos entre los pueblos de la margen derecha del Guaporé, pues su lengua fue lingua franca desde inicios del s. XX. Los Wajurú suman hoy unas 250 personas, los Aruá unas 150, y los Tuparí, unas 500.

Ochenta años después de la visita del etnólogo alemán, los Kumaná, Pauserna, Abitana, Amniapä-Mampiapä y Guaratägaja se consideran extintos. De acuerdo a sus apuntes, los primeros estaban asentados en el curso medio de los ríos Santo Domingo y Cautario, y pertenecían a la familia chapacura, aunque eran culturalmente distintos de los Moré. Los Pauserna, por su parte, habían perdido su cultura original, con excepción de un puñado de rasgos. Los Abitana eran un subgrupo de los Wañam (Wanham, Huanyam) que vivía entre los ríos San Miguel y Cautario. Finalmente, los Amniapä o Mampiapä y los Guaratägaja habitaban en la cuenca del río Mequéns y, al parecer, eran dueños de una intensa vida ceremonial.

 

Referencias

Snethlage, Emil H. (1939). Musikinstrumente der Indianer des Guaporégebietes. Berlín: Fundación Bäßler.

Schlothauer, Andreas (2011). Das Guapore-Projekt. [En línea].

Van den Voort, Hein (s.f.). Coleção Emil Heinrich Snethlage: Introdução. Biblioteca Digital Curt Nimuendajú. [En línea].

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Indígenas Tuparí visitados por Snethlage. Foto: http://img.socioambiental.org/.

Información tomada del libro digital "Instrumentos musicales del río Guaporé", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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jueves, 12 de noviembre de 2015

Instrumentos musicales del río Guaporé

Instrumentos musicales del río Guaporé

Parte 01. Introducción


 

El río Guaporé nace en la Chapada dos Parecís (estado de Mato Grosso, Brasil) y, después de atravesar toda la porción oriental de la sabana de Beni, desemboca en el río Madeira, que a su vez es tributario del Amazonas. Durante más de la mitad de sus 1530 km, el Guaporé separa los estados de Mato Grosso y Rondônia, en Brasil, de los departamentos de Santa Cruz y Beni, en Bolivia –donde es conocido como Iténez–, actuando como frontera natural entre ambos países.

Entre finales de 1933 y principios de 1935, el etnólogo alemán Emil Heinrich Snethlage (1897-1939), a pedido del Museum für Völkerkunde (Museo de la Etnología, hoy Ethnologisches Museum, Berlín, Alemania) y con el patrocinio de la Fundación Bäßler, realizó un viaje por el río Guaporé y estudió la cultura de 13 sociedades indígenas de la región. El objetivo de la expedición era obtener artefactos y elementos que permitieran engrosar la colección de la institución germana. Pero Snethlage hizo mucho más: "Recolectó millares de objetos etnográficos, realizó excavaciones arqueológicas, documentó la vida de los pueblos indígenas en fotografías y películas, grabó música indígena en cilindros de cera, y recogió listas de palabras de las lenguas indígenas. También mantuvo un diario científico, cuyo manuscrito dactilografiado consta de más de mil páginas" (Van den Voort, s.f.).

El etnólogo visitó específicamente la intersección de los ríos Colorado, Branco y Mequéns con el bajo Guaporé, en Brasil, una región que actualmente está protegida dentro de las Areas Indígenas Rio Branco, Rio Guaporé y Mequéns (Schlothauer, 2011). Allí convivió con los pueblos Kumaná, Pauserna, Chiquitano, Moré, Itoreauhip, Abitana, Jabutí, Arikapú, Makurap, Wajurú, Aruá, Tuparí, Amniapä-Mampiapä y Guaratägaja, algunos de ellos ya desaparecidos.

De vuelta en Alemania, organizó sus notas sobre instrumentos musicales en un ensayo titulado Musikinstrumente der Indianer des Guaporégebietes [Los instrumentos musicales de los indios de la región del Guaporé], que fue publicado en 1939 por la Fundación Bäßler, convirtiéndose en el décimo número de su colección "Das Baessler-Archiv für Völkerkunde". El libro estaba acompañado por las grabaciones realizadas por el Dr. Marius Schneider –amigo de Snethlage– y profusamente ilustrado por Johannes Rubbert.

En la introducción, el autor deja claro que su listado de instrumentos dista mucho de ser extensivo, dada la brevedad de su expedición. Señala también un rasgo que comparten numerosos instrumentos de la región amazónica: se elaboran cada vez que van a ser utilizados, y luego se destruyen o se abandonan, lo cual impide su observación y descripción. A lo largo de su narración explica, además, que tuvo que hacer frente a los numerosos tabúes que protegían a muchos instrumentos considerados sagrados o asociados a prácticas religiosas.

Su relato está teñido de los prejuicios de la época, y tiene algunas falencias atribuibles a las ideas y a los conocimientos del momento. A pesar de ello, el libro provee documentación valiosísima y de primera mano sobre prácticas e instrumentos musicales que han desaparecido ya o están en franco retroceso.

Las páginas que siguen son una traducción, resumida y adaptada, de los contenidos de Musikinstrumente der Indianer des Guaporégebietes. En ellas, junto a los diseños originales de Johannes Rubbert que ilustraban el texto de Snethlage, se incluyen además fotografías de los instrumentos recolectados en aquella y otras expediciones similares, pertenecientes a colecciones museísticas europeas.

 

Referencias

Snethlage, Emil H. (1939). Musikinstrumente der Indianer des Guaporégebietes. Berlín: Fundación Bäßler.

Schlothauer, Andreas (2011). Das Guapore-Projekt. [En línea].

Van den Voort, Hein (s.f.). Coleção Emil Heinrich Snethlage: Introdução. Biblioteca Digital Curt Nimuendajú. [En línea].

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Flauta múltiple del río Guaporé. Foto: http://www.kringla.nu/.

Información tomada del libro digital "Instrumentos musicales del río Guaporé", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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jueves, 5 de noviembre de 2015

Flautas de Pan de las tierras bajas de América del Sur

Flautas de Pan de las tierras bajas de América del Sur

Parte 09. Ecuador y Paraguay


 

Ecuador

Algunas de las flautas de Pan de las tierras bajas ecuatorianas se han visto fuertemente influidas por los rondadores, rondadoras y yupanas de las tierras altas; p.e. el rondador de 8 tubos de los Awá o Kwaiker de la provincia de Esmeraldas. Otras han desaparecido o apenas se escuchan hoy en día. Es el caso de las chitsó de plumas y huesos de pavo de monte de los Tsáchila o "colorados" de la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas, prácticamente extintas, o el de las flautas de tubos separados (stopped-pipes ensembles) uñakare de los Waorani de las provincias de Napo, Orellana y Pastaza, que casi no se ven.

Hay algunos ejemplos de este aerófono que se comparten con los pueblos de los departamentos colombianos de Putumayo y Nariño, tales como los Siona (provincia ecuatoriana de Sucumbios) y los Awá o Kwaiker, y otros con pueblos que también están presentes en el norte del Perú, como los Secoya, Aido Pai o Piojé (provincia de Sucumbios) y los Achuar y los Shuar (provincias ecuatorianas de Morona Santiago y Pastaza).

 

Paraguay

En la Cordillera del Mbarakajú, al este del país, los Aché o Guayakí aún utilizan las mbriku ika mimby, las kymira:iká y las tora:iká.

La mbriku ika mimby o takwa mimby marangatu se elabora con huesos de animales. Una vez que cada tubo está limpio, se cubre uno de sus extremos con cera negra; luego se atan todos con un cordel de fibras de ortiga brava. En general, estas flautas se usan para lamentaciones, en casos de luto por la muerte inesperada de una moza núbil (tora:iká), para llamados de lluvia (kymira:iká) o para expresar emociones negativas. Las mbriku ika mimby se hacen con 3 o más canutos de caña tacuara, enlazados por un cordoncillo de fibras de palmera pindó o de gwembepi; éstas son interpretadas por adolescentes cuando abunda la miel (tei târâromimby); por mujeres adultas (con estatus de kuya:gatú) cuando recogen ciertas frutas maduras; por ancianas, cuando los hombres se ausentan por una caza colectiva, de venado en particular; por algunos hombres cuando relatan sus hazañas de cazadores; y por jóvenes ya iniciados cuando buscan compañera. Finalmente, las tora:iká se elaboran con caña o con huesos de pájaro: la especie de ave usada dependerá de su significado ritual.

Szarán (1997) señala la presencia de flautas de Pan entre los Enxet y Enlhet (conocidos como Lengua), los Sanapaná, los Angaité, y los Chamacoco o Ishir del Chaco Boreal.

Los distintos grupos Guaraní poseen flautas de tubos separados (stopped-pipe ensembles). Un ejemplo son las mimbï retá (o mimbyretá, literalmente "flautas") de los Mbyá del oriente de Paraguay y de la provincia de Misiones, Argentina. Dooley (2006) menciona las voces mimby-joguy y mimby'i para "flauta de Pan" en el dialecto Mbyá hablado en Brasil. Suelen ser unos 5-7 tubos de caña takuapí (Merostachys clausenii), el más largo de los cuales puede medir hasta 20 cms. Los canutos se reparten entre dos o más intérpretes, siempre mujeres; por lo general quedan 3 y 4 tubos en manos de dos ejecutantes, sueltos o, a veces, sujetos por una ligadura denominada wembepí. La afinación se estructura de la siguiente forma: 3 tubos en terceras mayores, uno a una octava de la quinta y otro a una novena de la tónica; algunas notas pueden repetirse.

 

Referencias

Cerón Solarte, B. (2000). Los Awá-Kwaiker, un grupo indígena de la selva pluvial del Pacífico Nariñense y el nor-occidente ecuatoriano. Quito: Abya Yala.

Dooley, Robert A. (2006). Léxico Guaraní, Dialeto Mbyá. Cuiabá: Sociedade Internacional de Lingüística.

Moore, Bruce R. (1979). El cambio cultural entre los colorado de Santo Domingo. Cuadernos Etnolingüísticos, 5. Quito: Instituto Lingüístico de Verano (SIL).

Mullo Sandoval, Juan (2007). Música popular tradicional del Ecuador. Quito: IPANC.

Pérez Bugallo, Rubén (1996). Catálogo ilustrado de instrumentos musicales argentinos. Buenos Aires: Ediciones del Sol.

Pusineri, Adelina (1989). Guía ilustrada del Museo Etnográfico "Andrés Barbero". [En línea].

Rival, Laura (1996). Hijos del sol, hijos del jaguar: los huaorani de ayer y de hoy. Quito: Abya-Yala.

Ruiz, Irma (2011). Aborigen, sudamericana y transgresora: la ingeniosa flauta de pan de las mujeres mbyá-guaraní. Trans: Revista transcultural de música, 15, pp. 1-38.

Szarán, Luis (1997). Diccionario de la música en el Paraguay. [En línea[].

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Flauta de los Mbyá. Foto: http://www.mapi.uy/.

Información tomada del libro digital "Flautas de Pan de las tierras bajas de América del Sur", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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