Un recorrido guiado a través de los sonidos de América Latina, sus instrumentos y sus intérpretes. Por Edgardo Civallero.

jueves, 30 de marzo de 2017

Quenas: un acercamiento inicial

Quenas: un acercamiento inicial

Parte 05. Pequeñas quenas


 

El área de distribución de las quenas "campesinas" abarca la práctica totalidad del mundo andino, algo comprensible si se tiene en cuenta que, junto a los pífanos o flautas traversas y a los pinkillos o flautas de pico, son uno de los instrumentos de viento más populares y usados. Su variedad es mayor en el área nuclear de los Andes centrales (la Sierra peruana) y en la de los meridionales (el altiplano y los valles bolivianos). En las regiones aledañas (Colombia, Ecuador, norte de Chile y noroeste de Argentina), la diversidad se reduce significativamente a un par de clases.

Para Bolivia, Ernesto Cavour cita las quenas karhuani, yura, viticheña y chatre, además de varias otras dotadas de 5 orificios delanteros y uno trasero, y etiquetadas genéricamente como "campesinas" y "pastoriles".

La quena karhuani (también escrito kharwani o qarwani) o "de llameros" era, al parecer, la usada por los conductores de caravanas de llamas; con 6 orificios frontales y uno trasero, aún se emplea en el área de Aquilambaya (departamento de La Paz). La quena yura (25 cm de longitud, 5 orificios frontales y uno trasero) de las localidades de Yura y Punutuma (departamento de Potosí) suele estar afinada en La y se usa para interpretar canciones durante los trabajos de mink'a (tareas realizadas colectivamente dentro de la comunidad). Con 24 cm de longitud, la quena viticheña es una de las quenas tradicionales más pequeñas de Bolivia. Afinada en Do, posee 5 orificios frontales y uno posterior y se utiliza en Vitichi (departamento de Potosí). Finalmente, la quena chatre, de 36 cm y 6 orificios delanteros, se utiliza como opción a los pinkillos chatre o chatripuli.

En Perú, las quenas tradicionales suelen tener una embocadura cuadrada. El "Mapa de los instrumentos musicales de uso popular en el Perú" (1978) señala las siguientes quenas "pequeñas":

 

[1] De cuatro orificios, como la phalawata de la kuntur tusuy o "danza del cóndor" de Canchis (departamento de Cuzco, 60 cm, 4+0, orificios rectangulares) y la quena de Nasca (departamento de Ica, 30-40 cm, afinada en Sol o Re).

[2] De cinco orificios, como la lawata o lawita de Calca (departamento de Cuzco, 30-50 cm, 4+1, orificios rectangulares); la quena o flauta de Huamanga (departamento de Ayacucho, 40-50 cm, caña mamac o carrizo, 4+1); y la quena o flauta de Nasca (departamento de Ica, 30-40 cm, 4+1).

[3] De seis orificios, como el requinto de Huamalíes (departamento de Huánuco, 5+1); la quena de Chiclayo (departamento de Lambayeque, 30 cm, caña, 6+0); y la quena (llamada pingollo en Huánuco), la variedad más usada en el norte del país (de Huánuco al norte, 25-45 cm, 5+1). Esta última se construye con caña shoa, shoga o shogosh para los ejemplares de registro agudo y sobreagudo (menos de 40 cm) y con caña mamaq hembra para los ejemplares de registro grave (más de 40 cm); además, también se usan el metal y el plástico.

[4] De siete orificios, como el pequeño shilo o chilo de los departamentos al sur de Huánuco (15-25 cm, caña o plástico, 6+1); la quena, la variedad más usada en el sur del país (de Huánuco al sur, 33 cm, 6+1); la quena de la danza Jula Jula (de Huánuco al sur, sobre todo en Puno y Cusco, 40 cm, 6+1), llamada pinkillo en Chumbivilcas y conivi en ciertas fuentes; la chayna (de Huánuco al sur, 43 cm, 6+1), llamada quena de chatripuli en Puno, Arequipa y Moquegua; y la quena de quena quena (departamentos de Puno y Apurímac, 50 cm x 2 cm, 6+1), llamada clarín en Sandia cuando se la usa para las danzas de novenantes y pulis, o quenali cuando el tubo es más delgado (1,5 cm).

 

Rubén Pérez Bugallo (1996) indica que la presencia de instrumentos "tipo quena" en el actual territorio argentino data del II milenio a.C., según los hallazgos arqueológicos. Sin embargo, la quena interpretada actualmente en el ámbito folklórico (sobre todo en el área noroeste del país) habría sido introducida desde Bolivia. Algo similar habría ocurrido en el Norte Grande de Chile, de acuerdo a Samuel Claro Valdés (1997).

En los Andes de Ecuador y Colombia no son comunes los aerófonos tipo "quena" dentro de la organología más tradicional. Los que existen son, sobre todo, préstamos de los Andes centrales y meridionales. Los Cañari (provincia de Cañar, Ecuador) emplean el llamado chuchi pingullo, una quena elaborada en hueso de cóndor y provista de 3-4 orificios.

Las quenas tradicionales, con sus particulares estructuras y escalas y sus repertorios únicos, representan una de las facetas más auténticas del universo sonoro andino. Lamentablemente, sus derivados modernos conservan muy poco de las raíces originales, en un proceso que se presenta como "enriquecimiento" pero que conlleva un implícito empobrecimiento.

 

Referencias

Cavour Aramayo, Ernesto (1994). Instrumentos musicales de Bolivia. La Paz: E. Cavour.

Claro Valdés, Samuel (1997). Oyendo a Chile. Santiago de Chile: Editorial Andrés Bello.

D'Harcourt, Raoul y Marguerite (1959). La musique des Aymara sur les hauts plateaux boliviens. Journal de la Société des Américanistes, 48, pp. 5-133.

Instituto Nacional de Cultura (1978). Mapa de los instrumentos musicales de uso popular en el Perú: clasificación y ubicación geográfica. Lima: Oficina de Música y Danza.

Pérez Bugallo, Rubén (1996). Catálogo ilustrado de instrumentos musicales argentinos. Buenos Aires: Ediciones del Sol.

Vivanco Guerra, Alejandro (1974). Didáctica de la quena peruana. Lima: Lima S.A.

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Quenas tradicionales [E. Civallero].

Información tomada del libro digital "Quenas: un acercamiento inicial", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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jueves, 16 de marzo de 2017

Quenas: un acercamiento inicial

Quenas: un acercamiento inicial

Parte 04. Grandes quenas


 

Del gran número de quenas tradicionales ejecutadas a lo largo de la cordillera de los Andes, al menos cuatro de ellas se interpretan en grandes grupos musicales. Estos utilizan tropas de flautas: un conjunto que incluye distintos tamaños de un mismo tipo de flauta, y que es acompañado por instrumentos de percusión tales como bombos, cajas y redoblantes. Las quenas así interpretadas son las pusipías, las quena quenas, las choquelas y los lichiguayos. Todas ellas pertenecen a la cultura Aymara y pueden escucharse en el norte de Chile y en el altiplano de Bolivia y Perú (meseta del Collao), sobre todo alrededor del lago Titicaca.

Las pusipías (también escrito pusipia, pusi p'iya, phusipia, pusi ppia, pusip'ia o pushipia; del aymara pusi, "cuatro" y p'iya "agujero") cuentan, como su nombre indica, con 4 orificios de digitación, situados en su parte frontal. Se interpretan sobre todo en el departamento de La Paz (Bolivia), en localidades como Santiago de Huata, Colquencha, Achacachi, Pucarani o Tambocusi. Pueden verse, asimismo, en otros departamentos bolivianos (Oruro, Cochabamba) y en algunos puntos del departamento de Puno (sur del Perú).

Las tropas de pusipías suelen incluir dos tamaños de flauta: la tayka pusipía, de 80 cm de largo, y la qallu, malta o ma(ha)la pusipía, de 60 cm. Sus afinaciones están separadas por un intervalo de cuarta o quinta. Ernesto Cavour señala la existencia de un tercer tamaño, la jiska pusipía, con una longitud de unos 40 cm y afinada una octava más alta que la tayka. El sonido de estos aerófonos se acompaña con un bombo wank'ara provisto de bordona: una cuerda, tensada sobre uno de los parches, en la que se enhebran espinas de cactus, astillas de caña o palillos para producir un sonido vibrante similar al de un redoblante.

Las pusipías ponen el marco musical a una danza conocida como mocolulo (también escrito muqululu, mukululu o mokolulu). En ella, y como ocurre con muchas otras tropas de aerófonos andinos, los flautistas son, además, bailarines, y van vestidos con una serie de prendas muy particulares: faldas largas (cinturas o sabanillas), dos bolsitas (chuspas) cruzadas en bandolera, gorros (ch'ullus) multicolores adornados con perlas (wallqa), y unas características coronas de plumas que representan las flores de los diferentes tubérculos cultivados por los Aymara (papa, oca, izaño, etc.). Además de los flautistas (todos varones), en la danza participan mujeres (que bailan y eventualmente cantan) y cierto número de personajes disfrazados, que representan a animales míticos (como el zorro o el kusillo o mono), a los ancestros (el achachi y la awila) y al jefe de la comunidad (el mallku).

Son muchos los autores que dan a las flautas (y a la música que interpretan) el nombre de la danza, llamándolas directamente mocolulos.

Las quena quenas (también escrito quena-quena, quenaquena, kena kena, khena khena o qina qina) son flautas elaboradas en recia caña tokhoro o tuquru. Poseen 6 orificios ubicados en la parte frontal y uno en su parte trasera. En sus tropas suele incluirse un único tamaño de flauta, la tayka quena quena, de 50 cm de largo y 3 cm de diámetro, aunque hasta hace unas décadas se usaba otro tamaño, la malta o mala quena quena. Se acompañan de un bombo wank'ara provisto de bordona. Se interpretan tanto en Bolivia como en el sur del Perú, en la región de altiplano que rodea el lago Titicaca, en festividades como San Pedro, la Virgen del Carmen, San Juan, la Fiesta del Rosario o la Fiesta de la Cruz.

Las quena quenas proveen de música a una danza homónima, que, supuestamente, representaría la caza de la llama. En ella, los músicos (que son, a la vez, danzarines) exhiben, como adornos, exquisitas muestras del arte plumario de las tierras altas de Bolivia y Perú: llayt'us, llaitus o llaythus (arcos sobre el sombrero, cubiertos de plumas multicolores) y chakanas (adornos de plumas sobre los hombros). Además, portan la khawa o qhawa, una característica coraza de piel de felino. Las mujeres, que también bailan (y en ocasiones cantan), portan phuyus o phullus (especie de mantas de plumas verdes que se cargan a la espalda), polleras y aguayos o mantas de tonos vivos. Al igual que en muchas otras danzas del altiplano, participan personajes disfrazados que representan a animales (p.ej. el kusillo) o a seres míticos.

La choquela (también escrito chokela, chuqila o chok'ela) es una flauta con 6 orificios en su parte frontal. Se presenta en dos tamaños, la choquela guía (60 cm de largo) y la choquela malta (40 cm), afinados en quintas paralelas. Suelen acompañarse con un bombo wank'ara provisto de la indispensable bordona. Se interpretan en el altiplano peruano-boliviano, sobre todo en los departamentos de La Paz y Puno, en torno al lago Titicaca. Se las puede oír en fiestas como las de San Pedro, la Virgen de la Candelaria o la Virgen del Rosario.

La música de las choquelas pone marco sonoro a una danza ritual Aymara homónima, considerada como una de las más antiguas de este grupo étnico. Supuestamente escenificaría la siembra de la papa (chuqi) y la caza de la vicuña (mediante el sistema de chaqu o cerco) para su domesticación. Los investigadores creen que la danza choquela es una representación ritual del proceso de domesticación de la naturaleza por parte de las antiguas sociedades andinas.

Los hombres (músicos y bailarines a la vez) llevan sombreros empenachados con plumas de pariwana (flamenco andino), y un cuero de vicuña colgado a la espalda; las mujeres (bailarinas y cantoras) llevan también el cuero, y visten sus mejores polleras de fiesta. Participan un buen número de personajes disfrazados, incluyendo el zorro, el kusillo y el cóndor.

Por último, los lichiguayos (también escrito lichiwayu, lichiwayo o lichihuayo), q'ichiwayus o pingallos son aerófonos empleados en el Norte Grande chileno (regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, y Antofagasta) y en el departamento de Oruro (Bolivia), por lo general –aunque no exclusivamente– en comunidades Aymara y Chipaya. La etimología de su nombre aún se sigue debatiendo, aunque la mayoría de los autores que las han estudiado coinciden en señalar que significaría "[flautas de] lecheros" o "[flautas] lecheras".

Se trata de flautas verticales de grandes dimensiones (entre 30 y 60 cm de largo y 5 cm de diámetro), y provistas de entre 4 y 7 orificios de digitación (incluyendo uno trasero, que los Chipaya llaman pheta). Se construyen usando caña tokhoro o tuquru. Se interpretan en tropas en los que participan al menos tres tamaños distintos: una flauta mayor, de 60 cm, una mediana de 40 cm, y una pequeña de 30 cm; el sonido de la primera estaría separado del de la última por un intervalo de octava, y del de la segunda por un intervalo de cuarta o quinta. Los Chipaya las llaman pac pingallo (60 cm), taipi pingallo (40 cm) y kholto pingallo (30 cm).

En el norte de Chile suenan, sobre todo, durante Corpus Christi y en fiestas patronales, casi siempre en pueblos pequeños: en los grandes, por lo general, se prefiere la música de los conjuntos de zampoñas (flautas de Pan andinas). En Bolivia, y de acuerdo a Ernesto Cavour, los lichiguayos serían típicos de comunidades como Curahuara de Carangas, Totora, Corque, Salinas de Garci Mendoza, Venta y Media y Santa Ana de Chipaya, en el departamento de Oruro. En contextos tradicionales (sobre todo en Bolivia, pero también en Chile), los lichiguayos acompañan una danza homónima, que escenifica el chaqu (la antigua caza de la vicuña) o el sacrificio de uno de esos camélidos a la Pachamama, la Madre Tierra, por parte de un pastor. En base a estos hechos, los musicólogos y folkloristas suponen que los lichiguayos habrían estado originalmente asociados a comunidades de pastores, a ritos relacionados con los camélidos andinos, y a un determinado periodo del año.

Sin embargo, la tradición oral señala que los lichiguayos eran sirvientes indígenas de las haciendas del altiplano boliviano, que se ocupaban de ordeñar las vacas. Se ha inferido, pues, que lo que en un inicio fue un instrumento y una danza de pastores de llamas y/o cazadores de vicuñas terminó incluyendo también a cuidadores de ganado vacuno, y varió su nombre en consonancia.

En la actualidad, los lichiguayos son instrumentos con un repertorio poco conocido y con escasa difusión, aunque los investigadores indican que conservan su vitalidad en comunidades relativamente aisladas. Algunos grupos musicales modernos los han empleado en sus grabaciones y presentaciones (aunque no todos con acierto) y varios conjuntos de bailarines urbanos (sobre todo en La Paz) han presentado flautas y danza en Carnavales y otras fiestas, con lo cual aseguran, de cierta forma, su supervivencia y difusión.

Además de estas "grandes quenas", existen en Perú varias quenas de gran tamaño que no siempre se tocan en conjuntos. Entre ellas se cuentan quenas de 4 orificios como la lawata de Cusco y el pinkuyllu del pueblo Q'ero (agujeros a veces rectangulares); de 5 orificios como la jilawata o hilawata de Chucuito, llamada pusa en Sandia (departamento de Puno, 80 cm x 5 cm, caña, 5+0); la flauta o ph'alaata de Sandia (departamento de Puno, 60-120 cm, caña chuqui, qeaphuti y toccoro, 4+1); y el quenacho de Lampa y Chucuito (departamento de Puno, 120 cm, 4+1); de 6 orificios, como el chacallo o chaqallo de Chucuito y Puno (departamento de Puno, 60-80 cm x 3 cm, caña chaya) usado en las danzas chaqallus o chaqalladas; y de 7 orificios, como la machu quena u ocona de los departamentos de Puno (en Melgar) y Ayacucho (80-90 cm, 6+1); la San Borga quena de Chumbivilcas (departamento de Cusco, 70 cm, de madera de saúco); y la puli puli de Puno (60 cm).

 

Referencias

Cavour Aramayo, Ernesto (1994). Instrumentos musicales de Bolivia. La Paz: E. Cavour.

Claro Valdés, Samuel (1997). Oyendo a Chile. Santiago de Chile: Editorial Andrés Bello.

D'Harcourt, Raoul y Marguerite (1959). La musique des Aymara sur les hauts plateaux boliviens. Journal de la Société des Américanistes, 48, pp. 5-133.

Instituto Nacional de Cultura (1978). Mapa de los instrumentos musicales de uso popular en el Perú: clasificación y ubicación geográfica. Lima: Oficina de Música y Danza.

Pérez Bugallo, Rubén (1996). Catálogo ilustrado de instrumentos musicales argentinos. Buenos Aires: Ediciones del Sol.

Vivanco Guerra, Alejandro (1974). Didáctica de la quena peruana. Lima: Lima S.A.

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Detalles de pusipías [E. Civallero].

Información tomada del libro digital "Quenas: un acercamiento inicial", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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jueves, 2 de marzo de 2017

Quenas: un acercamiento inicial

Quenas: un acercamiento inicial

Parte 03. Diversidad


 

A nivel internacional, la forma más popular de quena es la "modelo", "profesional" o "estándar", que ha asimilado un buen número de rasgos de la música occidental: escala diatónica/cromática temperada (que condiciona el número de orificios frontales), presencia de orificio posterior, ausencia de orificios de afinación ("falsos") en la base, y unas determinadas características físicas derivadas del proceso de construcción (forma y calidad del material, y tratamiento del mismo).

Al mismo tiempo pervive un amplio número de quenas tradicionales, sobre todo (aunque no exclusivamente) en contextos indígenas y/o campesinos. Las quenas tradicionales andinas pueden agruparse, grosso modo, en "grandes quenas" (instrumentos que suelen alcanzar dimensiones superiores a los 50 cm y son generalmente interpretados en conjuntos) y "quenas pequeñas" (flautas de entre 20 y 40 cm de largo, ejecutadas en solitario o en dúos), también llamadas "campesinas" por su amplia distribución en ámbitos rurales.

Se trata de uno de los instrumentos que en territorio Aymara (sur de Perú, altiplano boliviano, norte de Chile) se ejecutan durante el awti pacha, la estación seca del calendario tradicional de ese pueblo, que abarca desde fines de Carnaval (hacia marzo) hasta Todos los Santos (principios de noviembre) e incluye la época de cosecha. Buena parte de esos aerófonos, sobre todo los más tradicionales, se construyen con caña tokhoro o tuquru (una variedad de bambú gruesa y recia, originaria de los yungas o valles cálidos de Bolivia), y se atan con nervios (o tejido conectivo) de llama o de res para evitar rajaduras. Como ocurre con la mayoría de los aerófonos andinos, son instrumentos de interpretación exclusivamente masculina.

Las diferencias morfológicas entre los instrumentos tradicionales y los "comerciales" son significativas. Para los primeros suelen preferirse tubos de caña gruesos y cilíndricos, con un nudo en el extremo inferior (a partir del cual crear una tapa perforada o "semi-tapadillo"); el bisel o embocadura suele ser cuadrado o en forma de U, y los orificios (circulares o, en ocasiones, cuadrados) no siempre permiten producir una escala temperada. El interior del tubo no suele estar lijado ni el exterior suele lacarse. Los segundos emplean tubos finos de paredes delgadas, ligeramente cónicos, con biseles en U o V y orificios que producen una escala temperada. Todos los avances en la creación de instrumentos profesionales occidentales se aplican en la construcción de quenas "modernas".

 

Referencias

Cavour Aramayo, Ernesto (1994). Instrumentos musicales de Bolivia. La Paz: E. Cavour.

Claro Valdés, Samuel (1997). Oyendo a Chile. Santiago de Chile: Editorial Andrés Bello.

D'Harcourt, Raoul y Marguerite (1959). La musique des Aymara sur les hauts plateaux boliviens. Journal de la Société des Américanistes, 48, pp. 5-133.

Instituto Nacional de Cultura (1978). Mapa de los instrumentos musicales de uso popular en el Perú: clasificación y ubicación geográfica. Lima: Oficina de Música y Danza.

Pérez Bugallo, Rubén (1996). Catálogo ilustrado de instrumentos musicales argentinos. Buenos Aires: Ediciones del Sol.

Vivanco Guerra, Alejandro (1974). Didáctica de la quena peruana. Lima: Lima S.A.

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Detalles de pusipías [E. Civallero].

Información tomada del libro digital "Quenas: un acercamiento inicial", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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